Una economía en declive y una deuda en aumento
febrero 21, 2019

Instrucciones para vivir en Colombia

Por: Fernando Arenas – Egresado

¿Qué espera? Levántese y salga corriendo, despójese de todo aquello que le robe la libertad y levántese de nuevo pues cuando termine de correr se habrá dado cuenta que aún está quieto. Mire todo al su alrededor para posteriormente abrir los ojos, ponga atención a los
sonidos para luego escucharlos, arrastre sus manos por el entorno y después siéntalo, olfatee todo lo que a su paladar llegue para a continuación digerir su aroma. Camine, se dará cuenta que no entiende nada y el intentarlo es irracional, no obstante ya lo sabe, las sensaciones se lo habrán comunicado.

Entre en el movimiento de masas y enamórese. Enamórese de una taza de café en una metrópoli o de un atardecer en algún pueblo o de una figura efímera en la cotidianidad, encántese por el arte y seduzca a la historia. De lo contrario nunca construirá ideas conscientes. El ser es sentimentalista por naturaleza, la prevalencia de lo impasible es solo un idealismo inconcluso. Puede deslizarse a través del sistema de transporte público o encontrarse perdido en alguna calle o a la mitad de una lectura en alguna biblioteca, o tal vez no se haya levantado aún. Cuando se halla enamorado observará que el transporte que utilizó está quebrado y es disfuncional, las calles están rotas y las bibliotecas son solo sueños en la mente de un lector inexistente. Una vez se halla enamorado encontrará a la nación que habita.

Sincronice su cuerpo con el arte indirecto que construyen las personas en el entorno, ya no está solo. Sin embargo siempre enfóquese a transformarlo, pinte los bosques de verde con ramas y tallos que nazcan desde lo profundo de los corazones de la gente, limpie la calle de
la suciedad que la deforma, barra a los ignorantes y clasifique a los violentos en las canecas donde pertenecen. Por más que esté enamorado no se olvide nunca de su primer amor que fue la bandera.

Aléjese en la medida de lo posible de usted mismo y sus costumbres, libérese de sí mismo, envuélvase de nuevo para luego volverse a liberar. Manténgase activo bailando así entre las formas de ser, deslizando sus ojos entre las opiniones y sus pensamientos entre las críticas: Son los pasos para ser. No permita que aquel quien sea llamado su hermano se distancie de donde proviene, invítelo a liberarse constantemente del exterior, al interior de las cordilleras y las llanuras que lo parieron. Finalmente plante su semilla, siembre una idea con raíces que le genere un tallo que le produzca ramas para dar hojas y así crear un fruto, este caerá y sembrará el campo de nuevo repitiendo el proceso. Por lo tanto absténgase de tener hijos, no existe ningún alma preparada para la tarea en la tierra que lo sostiene, pero usted ya está aquí entonces está esclavizado a liberarse. Es cierto, en aquel orden no debería existir ni un solo habitante, sin embargo hay millones, empero no hay orden, no existe: cosa que permite esta bella contradicción. Sus hijos serán sus ideas y los frutos de estas serán sus nietos. Así cuando las calles no estén rotas, el transporte funcione y los lectores existan para darle sentido a las bibliotecas, podrán nuevos seres darse el delicioso castigo de caminar en estos terrenos.

Nunca permita que de su memoria se escape el hecho de la libertad que posee en una tierra que nació al dominio de otra. La libertad es primer valor para vivir en Colombia.

Photo by Flavia Carpio on Unsplash

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