Una economía en declive y una deuda en aumento
febrero 21, 2019

Colombia, el país que desde su independencia no deja de derramar sangre

Por: Leonardo Antonio Nieto Larrotta

 

En los últimos días el país ha quedado impactado con noticas trágicas, desde el suicidio de una madre la cual se arroja de un viaducto con su hijo de 10 años en Ibagué, hasta el asesinato del cantante Legarda por causa de una bala perdida en la ciudad de Medellín.

Pero está en la historia, el derramamiento de sangre en inocentes no es algo nuevo en nuestro país, sucede desde hace 500 años, época en la que colonizaron y mataron a nuestros indígenas por arrebatarles sus tierras, luego conseguimos nuestra independencia, pero a costa de más sangre. Pasado el tiempo nuestra falta de respeto a pensamientos distintos nos trajo discordia y muerte en una guerra entre liberales y conservadores para terminar con 50 años de guerra interna en la que fueron asesinados inocentes, aspecto que llevo a la aparición de las guerrillas y del narcotráfico. Justo cuando creemos que las cosas van a mejorar y podremos avanzar con un acuerdo de paz, se levantan nuevos enemigos y nos regresan a la violencia.

Hoy no solo sufrimos con muertes, también con la doble moral, porque, aunque algunos se enojan por la situación del Rio Cauca y su sequía, siguen arrojando basuras a la calle y contaminando el medio ambiente. Otros se indignan por lo ocurrió con la madre y su hijo en el viaducto de Ibagué, pero así mismo en los semáforos suben los vidrios de sus carros para no recibirle los dulces a los menores trabajadores y luego, un artista reconocido muere en las calles de Medellín por una bala perdida, que, aunque reconocido por todos, no es el único caso de un joven baleado y con sus sueños truncados en nuestro país.

No podemos dejar atrás las cifras tan altas de asesinatos a los líderes sociales en todo el país, recordándonos que como siempre en Colombia, la solución es matar a aquel que se levanta entre la mayoría buscando hacer la diferencia y levantando su voz para ser escuchado. Tampoco podemos olvidar la masacre con un carro bomba en la Escuela de Policía General Santander en Bogotá, la cual dejó muertos y heridos inocentes, mostrándonos que aquellos que desean proteger también son vulnerables a ataques terroristas que nos regresan a la década de los 50.

Nuestro país es inseguro, inconsciente, hipócrita, intolerante y descarado, pero aun así esperamos que las cosas cambien ‘por arte de magia’ y no caemos en cuenta de que la única manera de que cambie esta situación es cambiando nuestra manera de ver el mundo y no pensar en cambiar después de que el de al lado lo haga.

En conclusión, debemos dejar la hipocresía y comenzar por hacer una introspección a nuestra manera de para alcanzar el país que soñamos.

 

Imagen de portada: Flickr Policia Nacional bajo licencia Creative Commons 

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